Si. Suena terrible. Pero es la pura verdad. Hay mucho amor sobrante en el mundo.
Porque si tomamos a toda la gente que se ama, amaba o amará algo…
¡SON UNA BANDA!
Léase: Casados, Solteros (calientes de alguien), Comprometidos, Románticos, Amantes, Cantantes Latinos (del estilo del Oficial Schultz y Pablito Ruiz), etc.
Todos estos, digamos, son “amores” que zafan. Porque bueno, es como nos enseñaron a ser. Siempre tenemos que andar buscando a nuestra media naranja, como que somos una fruta podrida caída de un naranjo, que fue pasada por arriba por un colectivo de la línea 60 y quedó partida al medio y toda su vida no hace más que buscar a su gemela atropellada para compartir quien sabe qué cosa rara.
Pero vamos a los amores graves. O sea… los amores que realmente están sobrando en el mundo.
Los peores. La gente que dice: “Amo…” y meten cualquier cosa.
Van algunos ejemplos, con su correspondiente aclaración entre paréntesis:
- “Amo la ensalada de frutas con bananitas”. (Es una ensalada de frutas loco, media pila).
- “Ay, yo amo al baterista de Marron 5”. (¿Ni el nombre sabés y ya lo amás? Después te dicen que sos rápida y te ofendés. Además es un perro con la bata).
- “No sabés. Amé un peluche que tiene una amiga”. (Fijate el tiempo verbal… o sea… amaste a un peluche ayer y hoy ya fue. Cheeeee! Cuidemos al amor un poco, lo estamos haciendo pomada).
- “Mirá lo que es ese chihuahua, me muero de amor”. (No se puede amar a esos hamsters y menos morirse por ellos. Tendría que ser ilegal. Voy a juntar firmas para meter una ley en Diputados).
Y no me quiero olvidar de una de las personas que amparado en su fachada de romántico, hace uso y abuso del amor.
AXEL.
Este muchacho que canta en las publicidades de Ace es la persona más despiadada que conozco. Me remito a los hechos, en la canción “Amo” (ni en el nombre deja de joder al amor) el tipo dice lo siguiente:
- Amo lo que veo y lo que ocultas,
- Amo lo que muestras (que es lo mismo que lo que ve, medio boludo es) o insinúas,
- Amo lo que eres o imagino,
- Te amo en lo ajeno y lo que es mío (o sea que la mina está casada. Hay que encontrar al marido y avisarle, para que lo cague bien a trompadas por atrevido),
- Amo lo que entregas (¡epa!) y lo que escondes,
- Amo tus preguntas (nunca estuvo con una mina si es así) y tus respuestas (confirmado, nunca estuvo ni con una oveja),
- Amo a tus dudas y certezas,
- Te amo en lo simple y en lo compleja (que me presente a la mina que seguro tiene barba),
- Amo lo que dices y lo que callas,
- Amo tus recuerdos, tus olvidos,
- Amo tus olores y tus fragancias (¿qué cagaba flores la mina? Por favor.),
- Amo tus besos y la distancia,
- Y la termina con esta frase: “Amo lo que amas, yo te amo”. De 7 palabras, 3 son tiempos del verbo amar.
¡Basta! ¡Piedad! Maten a la profesora de lengua de este tipo. ¿Nadie le dijo que hay que tratar de no repetir palabras? La discográfica que le sacó el disco… ¿en qué pensaba? Tengo un perro que escribe mejor poesía que esa (vamos Pollo que sacás un disco en breve).
Pero el mundo es raro, a alguien le debe gustar las letras de este amante polirubros. Y las mujeres lo escuchan aunque se haya tragado un piano en lo de Susana Giménez. Increíble.
Bueno. Voy terminando el axioma 2. Espero que sirva para crear un poquito de conciencia sobre el uso del amor. Y como todos tenemos algún conocido o conocida que anda desparramando amor a morir, sin preocuparle nada.
Sin ponerse a pensar que hay que darle un poco más de importancia a la palabra y su significado. Estaría bueno que pongan sus ejemplos para por lo menos reírnos un poco de lo que la gente “ama”.
Y ahora me despido, un saludo a todos, me voy a comer un McFlurry.
¡AMO ESE HELADOOOOO!
Ma bien!
